¿Tengo que darle agua a mi bebé amamantado?

Con el verano llega otra de las preguntas frecuentes que atiendo como asesora de lactancia de la Asociación Criar con Apego: ¿debo ofrecerle agua a mi bebé amamantado? La respuesta corta es: no hasta los 6 meses de edad.

Vamos ahora con la respuesta larga.

La recomendación de los expertos en lactancia materna es clara: los bebés menores de 6 meses solo deben tomar leche materna, y en su defecto, leche artificial. Y nada más. Ni agua, ni ningún otro líquido. No es necesario e incluso puede ser contraproducente.

La leche materna es practicamente agua, ¿para qué queremos más? Ningún bebé sano menor de 6 meses que mame a demanda (pero a demanda DE VERDAD) necesita beber agua. Ni en verano, ni aunque haga mucho calor, ni aunque esté en el trópico… En cualquier circunstancia en la que creáis que vuestro bebé necesita agua, basta con ofrecerle el pecho, que él se servirá lo que necesite.

Algunas personas no están muy de acuerdo con esta recomendación y se justifican diciendo que se le puede ofrecer agua a un bebé y ver cómo reacciona. Si tiene sed se la beberá y si no se la bebe es que no la necesitaba. Por esa regla de tres, podemos ofrecerle un refresco de cola al bebé y ver cómo reacciona. Si tiene sed se lo beberá (digo yo, nunca se me ocurriría hacer la prueba). ¿Os parece que eso demostraría que necesitaba el refresco? No ¿verdad? Pues con el agua lo mismo. Claro, pensaréis que el ejemplo no es válido porque el refresco es malo para el bebé y el agua no. Pues depende.

Para un bebé de pocos días o semanas, el agua puede ser muy perjudicial. ¿Y esto por qué? Pues porque todo lo que tome de agua, lo está dejando de tomar de leche. Tan simple como eso. El agua no alimenta y ocupa espacio en el minúsculo estómago del bebé. Un espacio que necesita para la preciada leche, que sí alimenta y, además, calma la sed.

Para un bebé de algunos meses, si la lactancia marcha bien, y ha ido ganando peso adecuadamente, seguramente no pase nada malo porque la madre le ofrezca algo de agua cada día. Pero ese agua realmente no estará aportando nada que el bebé necesite y no pueda encontrar en la leche de su madre. Y en el caso de un bebé con algún problema que le dificulte la transferencia de leche, el hecho de meter el agua en la ecuación, puede desestabilizar una lactancia que hasta entonces iba bien.

Yo es que lo veo tan claro que no puedo entender cómo hay sanitarios que siguen diciendo que no pasa nada porque un bebé de pocas semanas tome agua. O peor aún, que directamente recomiendan a las madres que den agua o manzanilla a sus bebés para entretenerlos y que espacien las tomas de pecho. ¡Horror! Uno de los peores consejos que se le puede dar a una madre lactante.

A los bebés no hay que distraerlos para que alarguen las tomas, hay que dejarles libertad para que marquen cuándo y cuánto quieren mamar. ¡Eso significa lactancia a demanda!

Perdonadme que sea pesada con esto pero es que de vez en cuando nos llega una madre al grupo contándonos que su pediatra le ha dicho que le dé lactancia materna a demanda pero que “debes dejar como mínimo unas 2 horas entre las tomas para que el bebé haga la digestión” o “por la noche el bebé tiene que dormir x horas seguidas así que no le des el pecho” o cualquier burrada parecida. Pues es que eso señor mío no es lactancia a demanda. Bueno sí, es “lactancia a demanda del pediatra” pero no del bebé desde luego.

¿Qué puede pasar si utilizamos agua o manzanilla en un bebé de pocas semanas? Alguna o varias de estas cosas:

  • El bebé estará intranquilo
  • Llegará a las tomas muy ansioso
  • Succionará nervioso y tragará mucho aire, lo que después le puede causar molestias
  • Hará un mal agarre, lo que puede provocar dolor a la madre, incluso producirle grietas, perlas de leche, ampollas de fricción…
  • El número de tomas se verá reducido y de ese modo el bebé puede que no sea capaz de obtener toda la leche que necesita en 24 horas, afectando a su ganancia de peso.

En resumen: en condiciones normales, si el bebé tiene acceso libre al pecho, la leche materna cubrirá todas sus necesidades de hidratación y nutrición, sin necesidad de aportes extra de agua ni de “ayuditas” de leche artificial.

Entonces, si el agua no aporta ningún beneficio y puede causar algún perjuicio, ¿para que arriesgarnos? Mejor dejar el agua para más adelante.

Y aquí llega la siguiente pregunta frecuente: ¿en qué momento debo ofrecerle agua a mi bebé amamantado? Esto sí que tiene una respuesta bien sencilla: cuando empiece con la alimentación complementaria (AC).

Al mismo tiempo que empezamos a ofrecerle otros alimentos, le ofreceremos agua. Ahí sí que nos vamos a fiar completamente del bebé y de su sed para ver si necesita agua o no, porque al incluir en su dieta otros alimentos que no son leche,  ya no podrá cubrir sus necesidades de hidratación solo mamando.

Al principio de empezar con la AC hay bebés que no quieren agua, se siguen apañando bien sólo con la leche materna para cubrir sus necesidades de agua. No hay que agobiarse, se les sigue ofreciendo agua de vez en cuando y ellos se regularán perfectamente y empezarán a beber cuando realmente lo necesiten.

Detalle importante: algunos bebés sí quieren beber agua pero no les gusta el biberón y al ofrecerle el agua en biberón acaban rechazando el agua. Si creéis que puede ser el caso de vuestro bebé, probad a ofrecerle el agua en vaso.

Los bebés pueden beber en vaso desde recién nacidos, así que la introducción del agua en su dieta es un momento ideal para empezar a usar el vaso. Si lo preferís, podéis usar al principio uno de aprendizaje, pero hacer alguna prueba con uno normal, aunque solo sea para ver cómo disfrutan llenándose la boca de agua.

Un par de apuntes extra:

  • La manzanilla no le sirve al bebé para aliviar los “cólicos”. Solo sirve para que la madre se quede tranquila pensando que está haciendo algo para aliviarle los “cólicos” a su bebé. Si a pesar de mis explicaciones queréis darle manzanilla a vuestro bebé, preparad una infusión normal, de la que os tomaríais vosotras. No le deis bajo ningún concepto esos preparados especiales para bebés, que son carísimos, están compuestos en su mayor parte por azúcar y sólo han visto la manzanilla de lejos.
  • La lactancia a demanda que promovemos en los grupos de apoyo es a demanda del bebé pero también de la madre. En circunstancias normales, el bebé es el que marca el ritmo. Pero en circunstancias especiales la madre tendrá que ofrecer el pecho con más frecuencia. Por ejemplo, si por algún motivo el bebé demanda menos de lo recomendable o la madre tiene algún problema en el pecho por el que necesita vaciados frecuentes. Siempre comento en las reuniones de apoyo la frase que leí una vez a una madre cuando contaba que se despertaba con los pechos duros: “¡Estas tetas necesitan a una niña!” :D

¿Os ha quedado alguna duda en relación a ofrecer agua a vuestro bebé amamantado? Animaos a plantearlas en los comentarios ;)

 

IMAGEN: Niña bebiendo agua vía Shutterstock

 

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